
Temo olvidar las palabras
en este contínuo vaivén de distancias;
Mi cuerpo alejándose de tu orilla
y el sentimiento anclado,
empeñado en la empresa de echar raíces,
de asentar el amor
en una tierra de quimeras
donde se eleva la esencia de mi propio yo.
Temo olvidar las palabras,
no saber cómo pronunciar la ausencia
cómo escribir el recuerdo,
cómo dibujar la nostalgia.
en este contínuo vaivén de distancias;
Mi cuerpo alejándose de tu orilla
y el sentimiento anclado,
empeñado en la empresa de echar raíces,
de asentar el amor
en una tierra de quimeras
donde se eleva la esencia de mi propio yo.
Temo olvidar las palabras,
no saber cómo pronunciar la ausencia
cómo escribir el recuerdo,
cómo dibujar la nostalgia.
Tan sólo con vocablos unidos por el aire,
los sonidos de nuestras voces
se levantan ufanos y vencedores,
despertando la envidia,
en mis ojos, en mis manos,
en todo mi cuerpo vacío de caricias.
Ellos pueden tenerse,
portadores tímidos
de nuestros sentimientos.
Se rozan con las ondas
que pululan por el cielo.
Temo olvidar las palabras
de no decírtelas,
de tanto acumularlas en el alma
de no mostrarlas fuera de mis sueños.
Y no sólo temo olvidar las palabras...
Sino que temo que tú olvides
aquéllo que significan,
que me olvides,
condenándome al silencio prolongado.
Por eso, a veces, tengo que escribir,
gritar a golpe de pluma
que aún te amo.
Aún sin saber si tu me amas a mi.
Imagen: Jack Vettriano









