
El amor vino a mi
El amor vino a mi
Me tomó de la mano y me puso unas alas
acarició mi rostro con su soplo divino.
Tendió a mis pies una alfombra
hecha de hierbas y flores
y me cubrió con la suave túnica de lo eterno.
Me roció el cuerpo con perfumes de dicha,
lo elevó al infinito, universo de estrellas,
regalándome noches de luna y palabras
nacidas de sus labios ¡mi sembrador de sueños!.
El amor vino a mi
El amor vino a mi
Germinó la esperanza y hoy es fruto dorado
que al sol de su mirada riego y cuido con mimo.
Brotan amaneceres del centro de mi pecho
y una dulce locura se apodera de mi.
Mientras canta la alondra elevándose al cielo
me repito bajito:
El amor vino a mi
El amor vino a mi
Y desde aquel momento no hay silencio vacío
ni pensamiento oscuro, ni música sin letra,
ni día sin motivo para empezar a vivir.
(Porque viniste a mi,
no hay un sólo segundo en el que no te tenga
tan dentro de mi misma que no soy ya sin ti).





